El fraude con deepfakes está aumentando. Consideremos, por ejemplo, un caso que acaparó titulares en todo el mundo: en una empresa con sede en Hong Kong, un empleado fue convencido para transferir 25 millones de dólares a unos estafadores tras recibir una videollamada de su director financiero (CFO) y de varios compañeros. Sin embargo, tanto el CFO como los compañeros eran deepfakes. Aun así, resultaron lo suficientemente convincentes en apariencia y comportamiento como para superar cualquier escepticismo por parte del receptor de la llamada y convencerle de ignorar los procedimientos habituales de aprobación de transacciones.
Comparados con la forma en que los estafadores atacan los sistemas de verificación de identidad mediante documentos falsificados tradicionales o credenciales robadas, los deepfakes llevan la sofisticación a un nivel superior. Para crear un deepfake, los delincuentes utilizan herramientas de IA generativa para generar contenido sintético —ya sea vídeo, audio o imágenes estáticas— capaces de suplantar a la persona objetivo o presentar una identidad sintética con una precisión extraordinaria. Para las instituciones financieras, un deepfake que pasa desapercibido puede permitir a los estafadores eludir las comprobaciones de prueba de vida (liveness checks) o la verificación biométrica, o incluso hacerse pasar por otras personas durante transacciones de alto riesgo, aunque nunca hayan conocido a sus víctimas en persona.
La diferencia en la metodología es importante porque el fraude con deepfakes se produce en el momento de la captura. Un vídeo selfie sintético enviado por un estafador durante el proceso de verificación de identidad es fundamentalmente distinto a un ataque de inyección, en el que los datos son interceptados y alterados mientras avanzan por el proceso de autenticación. Aunque ambos representan una amenaza para las instituciones financieras, requieren estrategias defensivas diferentes.
¿Por qué los deepfakes están redefiniendo el riesgo de fraude de identidad?
La reciente aceleración del fraude con deepfakes es asombrosa. En Norteamérica, el fraude con deepfakes aumentó un 1.740 % entre 2022 y 2023. Las cifras siguen creciendo e incluso superan ya a otros tipos de ataques, y las proyecciones apuntan a un aumento adicional del 700 % para 2031. Estas cifras reflejan una tendencia que va mucho más allá del reducido número de casos de gran repercusión que han llegado a los medios de comunicación.
Este crecimiento se debe en gran medida a la aparición de herramientas que permiten crear deepfakes realistas de forma más rápida y sencilla que nunca. Las herramientas de IA generativa han reducido drásticamente el coste, las habilidades necesarias y la complejidad asociada a la creación de contenido deepfake. Hace una década, crear un vídeo deepfake requería conocimientos especializados en IA y aprendizaje automático, software y hardware costosos y, muy probablemente, semanas de trabajo. Hoy, sin embargo, herramientas de uso general son capaces de generar deepfakes realistas en cuestión de minutos. Para cualquier persona con acceso a un ordenador, la barrera de entrada es baja.
El impacto de los deepfakes
La realidad empresarial: la brecha de preparación
¿Están las instituciones financieras preparadas para lo que viene? Según encuestas recientes realizadas a empresas, el 74 % ya está detectando amenazas impulsadas por IA en su ecosistema. Y hay una estadística aún más preocupante: casi 9 de cada 10 creen que estas amenazas impulsadas por IA no han hecho más que empezar. Además, muchas temen ser vulnerables. El 60 % de los CISO, CIO y responsables de TI admiten abiertamente que les preocupa que sus organizaciones no estén preparadas para hacer frente a esta amenaza.
¿Pueden los deepfakes eludir la detección de prueba de vida?
Por qué la detección por sí sola no es suficiente
La relación deepfakes - ataques de inyección
El camino a seguir
El fraude con deepfakes está aumentando porque las barreras técnicas para crear este tipo de contenido se están derrumbando, mientras que los incentivos económicos para hacerlo son enormes. Sin embargo, esto no significa que los deepfakes sean imparables. Las instituciones que abandonen una mentalidad centrada exclusivamente en la detección y adopten una estrategia de defensa multicapa, combinando la detección pasiva de prueba de vida con la verificación documental y la analítica del comportamiento, y que comprendan que los deepfakes y otros vectores de ataque, como los ataques por inyección, están interconectados, podrán reducir significativamente sus pérdidas.
La previsión de Deloitte de que las pérdidas anuales derivadas de esta amenaza alcancen los 40.000 millones de dólares en 2027 pesa enormemente sobre las instituciones financieras. No obstante, las organizaciones que actúen ahora para proteger sus sistemas y a sus clientes estarán mejor posicionadas para contribuir a que esta predicción no se haga realidad. Por el contrario, aquellas que no actúen y sigan confiando en las defensas de ayer tendrán que enfrentarse a las amenazas emergentes de mañana sin la preparación necesaria.
Descubra cómo las estrategias de defensa multicapa abordan el fraude con deepfakes en nuestra próxima publicación: por qué la detección por sí sola no es suficiente y qué requieren realmente los sistemas de identidad resilientes.
¿Preparado para ir más allá de un enfoque basado únicamente en la detección?
Descargua el informe "Defensa multicapa" y descubra cómo las instituciones líderes combaten el fraude de identidad
También podría interesarte
Más allá de la detección de deepfakes: la creación de sistemas de identidad resilientes
Un software de detección de deepfakes con IA por sí solo no basta para defendernos de los nuevos fraudes de identidad