Gobiernos de todo el mundo han empezado a desarrollar la infraestructura necesaria para que sus ciudadanos puedan incluir sus credenciales oficiales de identidad en el mismo dispositivo móvil que ya utilizan a diario para actividades cotidianas, como realizar pagos o gestionar sus cuentas. Algunos ejemplos son el programa de identidad digital de la Unión Europea o el uso del permiso de conducir digital en el móvil.
Estas iniciativas se engloban bajo el término «ID digital», que puede designar distintas soluciones. Una «ID digital» puede ser un documento de identidad con chip, un permiso de conducir digital, una cartera de identidad o una credencial emitida por un banco, un empleador o una universidad. Cada uno de estos tipos de ID digital utiliza un método diferente para establecer la confianza y proporcionar información de identidad verificada.
Estas diferencias son relevantes para los equipos de fraude y riesgos de las entidades financieras, así como para los organismos públicos que deben decidir cómo integrar las credenciales digitales en los procesos de alta y autenticación. Este artículo explica los principales tipos de ID digital, las normas en las que se basan y las políticas que han influido en su adopción.
¿Qué es una identidad digital?
Una identidad digital es una representación electrónica de una persona y de los atributos verificados asociados a ella. Estos atributos pueden incluir su nombre legal, fecha de nacimiento, dirección, licencias, cualificaciones profesionales o ciudadanía.
Una credencial de identidad digital reúne uno o varios de esos atributos para que su titular pueda presentarlos ante otra parte. Por ejemplo, un permiso de conducir digital en el móvil puede confirmar que una persona está autorizada para conducir un vehículo sin necesidad de revelar otros atributos.
Muchos sistemas de ID digital utilizan tanto la autenticación como la verificación de identidad. La verificación de identidad determina si la identidad que figura en el documento corresponde a una identidad real. La autenticación determina si una persona puede acceder a una cuenta mediante métodos como un PIN, una contraseña o datos biométricos.
Los distintos tipos de ID digital
ID digitales emitidas por las administraciones públicas
Algunos ejemplos habituales de ID digitales expedidas por las administraciones públicas son los permisos de conducir digitales en el móvil, las cuentas nacionales de identidad digital, los DNI electrónicos o los pasaportes.
Algunas utilizan un proveedor de identidad centralizado. En estos casos, el usuario atiende a un requisito, como introducir un PIN o una contraseña de un solo uso; a continuación, el proveedor devuelve los datos de identidad normalizados junto con una prueba de que se ha realizado la comprobación. Otras, como los pasaportes electrónicos y algunos documentos nacionales de identidad, utilizan un chip integrado en un documento físico. Cuando el usuario escanea el documento mediante NFC, el sistema de verificación descifra el chip, comprueba la firma digital, la contrasta con un registro de confianza oficial y devuelve los datos verificados.
Los sistemas basados en normas se utilizan para mejorar la interoperabilidad. El Doc 9303 de la OACI es la principal norma en la que se basan los pasaportes y documentos de viaje de lectura mecánica. Esta norma define cómo se almacenan y protegen en el chip los datos de identidad y la información biométrica.
Las credenciales expedidas por las administraciones públicas contienen datos de origen de gran valor, ya que la autoridad emisora ha establecido previamente la identidad del titular. Sin embargo, su utilidad sigue dependiendo de la compatibilidad con el documento, las políticas locales, la disponibilidad de lectores y la capacidad del titular para completar el proceso digital requerido. Por ejemplo, una tableta sin NFC impediría utilizar un pasaporte con chip. Los permisos de conducir digitales en el móvil siguen un modelo relacionado, pero distinto. La credencial se almacena en el dispositivo del titular y se presenta ante un lector de forma presencial o mediante métodos comparables para su uso en línea. La credencial se verifica mediante el certificado de la autoridad emisora. Estos procesos se rigen por las normas ISO/IEC 18013-5 y 18013-7.
Carteras de identidad digital (wallets)
Una cartera de identidad digital se utiliza para almacenar credenciales digitales en un teléfono u otro dispositivo. El titular de la cartera autoriza cuándo se comparte una credencial y qué atributos recibe la parte solicitante.
Por ejemplo, la Cartera Europea de Identidad Digital o EU Digital Identity Wallet. Estas carteras permiten la divulgación selectiva, de modo que, por ejemplo, una empresa puede recibir la confirmación de que un cliente cumple los requisitos de edad sin exigirle que revele todos los datos de su identidad.
La Unión Europea está convirtiendo el modelo de cartera en un elemento central de su política de identidad digital. En virtud de eIDAS 2.0, los Estados miembros deben ofrecer una Cartera Europea de Identidad Digital antes de que finalice 2026. Este marco está diseñado para facilitar tanto el acceso a los servicios públicos como los usos regulados del sector privado entre distintos países.
Pero hay que tener en cuenta que las carteras no desempeñan por sí solas todas las funciones necesarias para establecer la confianza. La entidad verificadora debe confirmar que la credencial procede de un emisor autorizado y que la persona que la presenta es su titular legítimo.
IDs digitales empresariales
Las entidades del sector privado, como bancos, empresas, universidades y proveedores de servicios sanitarios, también expiden ID digitales. Por lo general, estas credenciales tienen un alcance más limitado que las ID nacionales y se aplican a un servicio o una relación específicos.
Por ejemplo, una entidad bancaria puede crear una identidad de cliente tras completar sus controles de conocimiento (KYC); una empresa puede expedir una credencial que confirme el puesto y los derechos de acceso de un empleado; o una universidad puede emitir un justificante de matrícula.
El valor de las credenciales empresariales depende de su reconocimiento. La entidad verificadora debe poder identificar al emisor, validar la firma digital, comprobar que la credencial existe y confirmar que no ha caducado ni ha sido revocada. Esto solo es posible mediante normas de compatibilidad técnica y un marco de confianza compartido.
Identidad descentralizada y credenciales verificables
En los sistemas de identidad descentralizada, la credencial existe con independencia de una cuenta permanente gestionada por un único proveedor centralizado. En su lugar, un emisor crea una credencial firmada digitalmente, el titular la almacena en una cartera y una entidad verificadora la comprueba cuando se presenta.
El estándar de Credenciales Verificables del W3C proporciona un modelo de datos común para estas credenciales firmadas. Gracias a él, los identificadores descentralizados permiten identificar a emisores, titulares u otras entidades sin tener que canalizar todas las interacciones a través del mismo proveedor de identidad.
Este modelo ofrece a los titulares un mayor control sobre cómo se almacenan y presentan sus credenciales. Sin embargo, también atribuye más responsabilidad a la entidad verificadora, que debe saber si el emisor es legítimo, si la credencial ha sido presentada por su verdadero titular y si ha caducado o ha sido revocada.
Esta dependencia de la gobernanza explica en parte por qué la adopción de la identidad descentralizada ha avanzado lentamente, pese a la existencia de normas. La tecnología sigue necesitando reglas para los emisores, registros de confianza, procesos de revocación y carteras que resulten comprensibles para el usuario medio.
Principales normas y sistemas de identidad digital
Sin normas, cada emisor, cartera y entidad verificadora necesitaría una integración específica, lo que dificultaría el uso de las ID digitales para todas las organizaciones, salvo las de mayor tamaño. Las normas facilitan que los sistemas lean y validen credenciales expedidas por otras organizaciones. Entre las principales utilizadas en Europa se encuentran:
- El Doc 9303 de la OACI, mencionado anteriormente, es la principal norma en la que se basan los pasaportes y documentos de viaje de lectura mecánica.
- La norma ISO/IEC 18013-5 define el modelo básico de los permisos de conducir digitales en el móvil, incluida la presentación presencial de estas credenciales desde un dispositivo móvil ante un lector. La norma ISO/IEC 18013-7 amplía este modelo para su uso remoto y establece las normas para utilizar un permiso de conducir digital en el móvil durante una interacción en línea.
- W3C Verifiable Credentials define cómo una credencial firmada digitalmente expresa afirmaciones sobre una persona u organización.
- OpenID for Verifiable Presentations define cómo responde una cartera a una solicitud y envía esas credenciales a una entidad verificadora.
- eIDAS 2.0 proporciona el marco jurídico y de confianza utilizado para las carteras de identidad europeas.
Cada una de estas normas aborda una parte diferente del proceso, por lo que una plataforma de verificación puede tener que admitir más de una para poder funcionar.
Panorama mundial de la adopción
Europa
La UE está impulsando un modelo coordinado basado en carteras digitales. eIDAS 2.0 exige que los Estados miembros proporcionen carteras interoperables. También establece normas comunes para la expedición de credenciales, las atestaciones electrónicas y el reconocimiento transfronterizo.
Este tipo de estructura normativa ofrece a entidades, como bancos y organismos públicos, una vía clara para su implantación. También establece requisitos para los proveedores de wallets, los emisores de credenciales y las organizaciones que deben aceptar credenciales digitales.
Entendiendo eIDAS 2.0: lo que deben saber las empresas europeas
Europa lidera una de las iniciativas de identidad digital más ambiciosas del mundo mediante el Reglamento de identificación electrónica, autenticación y servicios de confianza (eIDAS). Si bien el marco original estableció identidades electrónicas y transacciones digitales de confianza en toda la UE, eIDAS 2.0 amplía estas capacidades con la introducción de la Cartera Europea de Identidad Digital (EUDI).
En diciembre de 2026, todos los Estados miembros de la UE habrán tenido que poner a disposición de sus ciudadanos una Cartera EUDI. A partir de 2027, numerosas organizaciones reguladas, entre ellas entidades bancarias, proveedores de servicios sanitarios, empresas de telecomunicaciones, organismos públicos y plataformas online de gran tamaño (VLOP), deberán aceptar estas carteras en sus interacciones con los clientes.
Para las organizaciones que operan en Europa, eIDAS 2.0 se está convirtiendo en un hito fundamental en la evolución de la identidad digital.
| eIDAS (2014) | eIDAS 2.0 |
|---|---|
| Estableció un marco para la identificación electrónica y los servicios de confianza | Introduce la Cartera Europea de Identidad Digital (EUDI) |
| Se centró en el reconocimiento transfronterizo | Crea un entorno de identidad digital estandarizado en toda la UE |
| Abarcaba las firmas y los certificados electrónicos | Amplía los servicios de confianza y las atestaciones electrónicas cualificadas de atributos |
| Establecía requisitos limitados de adopción comercial | Exige su aceptación por parte de sectores regulados y plataformas online de gran tamaño (VLOP) |
| Interoperabilidad básica | Refuerza la interoperabilidad mediante normas técnicas actualizadas |
La tecnología que hay detrás de eIDAS
La normativa se apoya en normas técnicas elaboradas por el Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones (ETSI). Una de las más importantes es la ETSI TS 119 461, que establece requisitos para la verificación remota de la identidad e introduce varios niveles de verificación de identidad (LoIP) con el fin de respaldar identidades digitales con un alto nivel de garantía en toda la UE.
Para muchas organizaciones, especialmente las entidades financieras, estas normas se convertirán en la base técnica de una verificación de identidad interoperable y transfronteriza.
Hitos de eIDAS 2.0
| Año | Hito |
|---|---|
| 2014 | Se adopta el Reglamento eIDAS original |
| 2024 | eIDAS 2.0 entra en vigor |
| 2025–2026 | Los Estados miembros preparan la infraestructura de las Carteras EUDI |
| Diciembre de 2026 | Todos los Estados miembros de la UE deben ofrecer Carteras EUDI |
Why eIDAS 2.0 matters so much
eIDAS 2.0 es mucho más que una actualización en materia de cumplimiento normativo. Establece un sistema común de identidad digital que permite a los ciudadanos acreditar su identidad de forma segura en distintos países y ofrece a las organizaciones un método fiable y estandarizado para verificar identidades. A medida que se acelere su adopción, las empresas que se preparen con antelación estarán mejor posicionadas para simplificar el alta de clientes, reducir el fraude y cumplir unos requisitos normativos en constante evolución.
Estados Unidos
En Estados Unidos la regulación se articula principalmente a escala estatal. Cada estado puede expedir permisos de conducir digitales en el móvil, elegir a sus proveedores de carteras y establecer sus propias políticas de aceptación.
Aunque se utilizan habitualmente como referencia normas como la ISO 18013 para los permisos de conducir digitales en el móvil y las directrices del NIST para la verificación de identidad y la autenticación, la adopción de esta tecnología es desigual y la experiencia varía según el estado y el caso de uso.
Australia
La Ley de Identidad Digital de 2024 (Digital ID Act 2024) estableció en Australia normas sobre acreditación, privacidad y gestión de las ID digitales. El Gobierno prevé ampliar gradualmente el Sistema Nacional de ID Digital a los estados y territorios.
El enfoque australiano establece normas nacionales, pero también admite varios proveedores de identidad autorizados. De este modo, ofrece un modelo menos rígido que el mandato de la UE sobre las carteras digitales, aunque con más directrices federales que el sistema estadounidense de permisos de conducir digitales en el móvil.
Canadá
Canadá está desarrollando su infraestructura de credenciales digitales con un servicio unificado de inicio de sesión para acceder a los servicios públicos. El modelo canadiense hace hincapié en la posibilidad de reutilizar información verificada en distintas administraciones y en funciones de privacidad como el consentimiento y la divulgación selectiva.
La implantación también es desigual en el país, ya que las organizaciones nacionales, provinciales y del sector privado avanzan a ritmos diferentes.
Asia-Pacífico
Existen varios sistemas nacionales de identidad ya consolidados, junto con un número creciente de programas de carteras y credenciales. Por ejemplo, Singpass, en Singapur, es una plataforma nacional centralizada de identidad, mientras que otros países están probando documentos móviles, credenciales reutilizables y carteras privadas.
Por qué las empresas deberían prestar atención
Las ID digitales permiten sustituir la captura reiterada de documentos por datos verificados. En el caso de las entidades financieras, esto puede agilizar considerablemente el proceso de apertura de cuentas. Los servicios sujetos a restricciones de edad que implementen la verificación de identidad digital también pueden reducir de forma significativa la cantidad de datos personales que recopilan y, con ello, la carga asociada a su gestión. En el sector público, las administraciones con sistemas centralizados de identidad digital pueden reutilizar las comprobaciones de identidad en distintas áreas y organismos.
Además de estas ventajas en términos de eficiencia, la identidad digital ofrece a las organizaciones una mayor protección frente al fraude. La IA generativa ha permitido a los defraudadores crear documentos sintéticos e imágenes y vídeos manipulados de forma más rápida y sencilla. Las credenciales firmadas digitalmente ofrecen a las organizaciones otro método más sólido para confirmar los datos de identidad.
Esta tecnología complementa y refuerza las herramientas tradicionales de verificación de identidad, pero no las sustituye. Las organizaciones seguirán teniendo que dar de alta a los usuarios, prestar asistencia a los clientes que no utilicen herramientas de identidad digital o no dispongan de una cartera compatible, evaluar los riesgos asociados a la presentación de credenciales y vincular cada credencial con la persona real que la utiliza.
Mitek facilita estos procesos mediante la captura y autenticación de documentos, el cotejo biométrico, la detección de prueba de vida y los procesos de verificación de identidad. Las empresas que combinen estas herramientas con la verificación de identidad digital podrán aceptar las nuevas credenciales digitales sin dejar de admitir los métodos de alta existentes y los documentos físicos.
¿Qué retos siguen existiendo?
El principal obstáculo para la adopción de la identidad digital es la fragmentación. Los distintos países y estados están adoptando diferentes arquitecturas de carteras, formatos de credenciales, listas de confianza y normas de aceptación, entre otros elementos.
La interoperabilidad también sigue planteando dificultades. Incluso cuando dos sistemas utilizan la misma norma, pueden surgir problemas si sus especificaciones técnicas se han interpretado de manera diferente. Las funciones opcionales y las decisiones normativas locales también pueden generar incompatibilidades.
Además, la adopción por parte de los usuarios sigue siendo limitada. Los usuarios esperan que las ID digitales sean seguras y que su uso resulte tan sencillo como el de los documentos físicos, o incluso más. Además, necesitarán información clara y generalizada sobre la seguridad de los sistemas de identidad digital para percibirlos como una alternativa más atractiva. Una aceptación amplia también será fundamental: las credenciales tendrán poco interés para los usuarios si solo se aceptan en un único programa piloto o en una oficina pública concreta.
El reconocimiento transfronterizo será otro obstáculo importante para su adopción generalizada. Los gobiernos tendrán que alcanzar acuerdos sobre la confianza en los emisores, la responsabilidad, la revocación, la protección de datos y el nivel de garantía de cada credencial utilizada internacionalmente.
Los costes de implantación pueden ralentizar el despliegue de las iniciativas de ID digital, pero las prioridades políticas y la confianza pública suelen plantear obstáculos aún mayores. El Reino Unido ofrece un claro ejemplo. Tras proponer inicialmente un ambicioso programa nacional de ID digital, el Gobierno redujo primero sus planes ante la preocupación por la privacidad, las libertades civiles, la complejidad de la implantación y los costes. Más adelante, un gobierno posterior anunció que cancelaría por completo la iniciativa para dar prioridad a otras políticas. Este caso demuestra que la adopción de las ID digitales depende tanto de la confianza pública y la voluntad política como de la financiación.
Perspectivas de futuro
Las ID digitales están madurando y dejando atrás los programas aislados para integrarse en infraestructuras más sólidas y reguladas. Así lo demuestran el plazo establecido por la UE para las carteras digitales, el desarrollo continuo de los permisos de conducir digitales en el móvil y otros avances internacionales hacia la normalización.
Sin embargo, estas iniciativas están siguiendo caminos técnicos diferentes. Las organizaciones internacionales que se preparen para el futuro de la aceptación de ID digitales deben prever un entorno de identidad heterogéneo, en el que convivan proveedores de identidad centralizados, documentos con chip, ID móviles y credenciales verificables.
En la práctica, el objetivo de las organizaciones debe ser admitir varios procesos de identidad fiables mediante un único proceso de verificación. Las organizaciones que se preparen para esta realidad podrán aceptar nuevas credenciales a medida que estén disponibles, aplicar de forma coherente sus controles contra el fraude y evitar tener que reconstruir la arquitectura de sus sistemas cada vez que surja una nueva norma regional.
Las empresas que empiecen a prepararse ahora estarán mejor posicionadas a medida que los sistemas de identidad digital sigan consolidándose. Aunque la adopción variará según la región, iniciativas como la normativa eIDAS 2.0 de la Unión Europea y las Carteras Europeas de Identidad Digital están marcando el camino que permitirá a las personas acreditar su identidad en línea de forma segura durante los próximos años. Comprender hoy estos avances puede ayudar a las organizaciones a tomar decisiones mejor fundamentadas a medida que la identidad digital pasa de ser una tecnología emergente a formar parte de la vida cotidiana.
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